viernes, 5 de julio de 2013

Salomón. Para aprender a aprender.


Muchas veces a pesar que deseamos aprender o estudiar alguna actividad, disciplina o cualquier otra actividad, reprimimos ese deseo porque creemos que se nos pasó el momento.

Nos invaden obligaciones, responsabilidad y solos nos generamos nuestros propios límites o nos autoboicoteamos.

A partir de que generamos esa idea en nuestra mente, aún inconscientemente estamos decidiendo que es tarde.

Comparto con Uds. un cuento de Enrique Mariscal, que nos relata la historia de Salomón, quien nos deja una enseñanza maravillosa.


"Una antigua leyenda atribuye al poder de un anillo el vasto conocimiento de Salomón; el hombre más sabio de sus tiempos.
      En cierta oportunidad se le cayó la sortija mágica en el Río Jordán y debió esperar que un pescador la recuperase de las aguas para hallar de nuevo su magnífica inteligencia.
        El anillo fue, para algunos, el símbolo de su sabiduría. Y de la potencia que llegó a tener sobre todos sus súbditos. Un sello de fuego fue recibido del cielo. Un sello de fuego recibido del cielo. Un dominio espiritual y material, con el que guió a hombres y demonios.
Otras fuentes consideran que la sabiduría del rey Salomón provenía de sus quinientas esposas. Una convivencia capaz de poner a prueba al más experimentado y de matar por agotamiento, físico y psíquico a cualquier inexperto.
Lo cierto es que, muy anciano y moribundo, el sabio rey languidecía postrado en su cama. Sólo le restaba esperar su gloriosa despedida. La habitación estaba calentada con los carbones vivamente encendidos de un brasero. Fue entonces cuando interrumpió un niño de la corte y dijo:
- Vengo a llevarme una de las brasas.-
  • ¿Cómo la vas a llevar?, preguntó un médico acompañante.
  • Con la mano, respondió solícito el muchacho.
El rey Salomón, que había escuchado cautelosamente el diálogo, se inclinó. Quería ver de qué manera el joven recibía una dolorosa lección.
El mozalbete se dirigió al brasero Llenó con buena cantidad de cenizas frías su mano; tomó rápidamente un carbón encendido y salió corriendo. Sin quemarse.
Salomón suspiró profundamente. El médico atento a todos sus movimientos le preguntó:
  • ¿Que está haciendo mi rey ?
  • “Estoy aprendiendo”. Y murió."

Cuento publicado en "Cuentos para regalar a personas inteligentes.. Ed. Serendipidad, Noviembre de 2000.

miércoles, 26 de junio de 2013

Una aproximación al abordaje de los conflictos




                                                                       “Si hacemos siempre lo mismo, 
                                                                                          obtendremos los mismos resultados”
                                                                                                                         Albert Einstein

Cuando enfrentamos una situación de conflicto, planificamos nuestras acciones? Tenemos en cuenta quien resulta ser la otra parte? Qué vínculo tenemos con ella? Adecuamos nuestras acciones a ese vínculo o actuamos frente al otro de la manera que mejor nos ha ido en situaciones anteriores?

En este paper, comenzaremos por uno de los aspectos de los conflictos que nos resultará útil para diagramar nuestras acciones. 

Ya habíamos visto que los conflictos de los que tratamos en este blog, son aquellos que se dan en las relaciones interpersonales o relaciones sociales con ciertas características (ver en este blog “A propósito de los conflictos, primera parte”)

También hemos visto que muchas veces le atribuimos un carácter negativo por las diversas razones (ver en este blog “A propósito de los conflictos, segunda parte”)

Esas relaciones sociales que entablamos podemos clasificarlas, según el tiempo de duración que posean en 3:

1) Relaciones Permanentes: Que son aquellas que se mantienen con un grado de permanencia en el tiempo, como por ej las relaciones familiares.
2) Relaciones Continuas: Donde encontramos a aquellas relaciones cuya duración en el tiempo está de alguna manera determinada de antemano, como puede ser un equipo de trabajo, los compañeros un curso, etc. Si bien tienen una permanencia en el tiempo, están predestinadas a tener un fin.
3) Relaciones Transitorias: Que tiene una duración en el tiempo que se limita a un solo encuentro, como puede ser un compañero de viaje en el transporte público por ejemplo o con quien hemos tenido un accidente de tránsito.

Podemos seguir ampliando nuestra clasificación si en lugar del tiempo de duración tomamos otros criterios y así tendremos relaciones lícitas o ilícitas, públicas y ocultas, etc.
Dentro de estas distintas relaciones podemos a su vez pensar en que se puede establecer relaciones sociales de cooperación y relaciones sociales de conflicto, en la medida que cada persona que entable una relación social con otra, vea satisfecha sus necesidades o intereses por parte de la otra y viceversa.

A modo de ejemplo, Si quisiera comprarme un pantalón que me gusta y para ello me dirijo al vendedor, pregunto el precio y me lo vende, ambas partes de esta relación social transitoria veremos satisfecho nuestro interés. En mi caso quería ese pantalón y el vendedor quería vendérmelo. Aquí tendremos una relación social de cooperación.

  En cambio si mi hijo quisiera ir a bailar y al pedirme permiso le digo que no es conveniente porque es muy chico, en ese caso al no satisfacer su interés tendremos una relación social de conflicto.

Podemos poner infinidad de ejemplos, sabiendo que las relaciones de conflicto se pueden dar tanto en las relaciones permanentes, en las continuas o en las transitorias.


A modo gráfico podemos ver entonces

                                                                        De cooperación

Relaciones sociales permanentes 

                                                                        De conflicto.




                                                                        De cooperación.

Relaciones sociales Continuas      

                                                                        De conflicto.



                                                                        De cooperación.

Relaciones sociales Transitorias    

                                                                       De conflicto.


Pues bien, si ya tenemos claro este aspecto de las relaciones sociales y podemos distinguir que los conflictos se nos pueden presentar con personas con quien mantenemos vínculos de diferentes características los invito a pensar nuevamente en las preguntas iniciales de este paper y en el próximo veremos qué cosas podemos cambiar para enfrentar de otra manera nuestros conflictos.

Para profundizar sobre el tema puede verse: Entelman, Remo, Teoría del Conflicto, Hacia un nuevo paradigma, Editorial Gedisa.


domingo, 16 de junio de 2013

A propósito de la actitud... Un cuento: La ventana


Frente a los conflictos, la actitud que asumimos resulta ser sumamente importante, hablábamos en el paper anterior de estas cuestiones y en esta oportunidad quiero compartir un cuento que me llegó y que se relaciona con estos temas que venimos viendo.

Dice asi:

"Dos hombres, ambos seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama por una hora cada tarde para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones. Su cama estaba junto a la única ventana del cuarto. El otro hombre debía permanecer todo el tiempo en su cama tendido sobre su espalda. Los hombres hablaban por horas y horas. Hablaban acerca de sus esposas y familias, de sus hogares, sus trabajos, su servicio militar, de cuando ellos han estado de vacaciones.
Y cada tarde en la cama cercana a la ventana podía sentarse, se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero de cuarto las cosas que él podía ver desde allí. El hombre en la otra cama, comenzaba a vivir, en esos pequeños espacios de una hora, como si su mundo se agrandara y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior. Se divisaba desde la ventana un hermoso lago, cisnes, personas nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel. Jóvenes enamorados caminaban abrazados entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes y viejos árboles adornaban el paisaje y una ligera vista del horizonte en la ciudad podía divisarse a la distancia.

Como el hombre de la ventana describía todo esto con exquisitez de detalle, el hombre de la otra cama podía cerrar sus ojos e imaginar tan pintorescas escenas. Una cálida tarde de verano, el hombre de la ventana le describió un desfile que pasaba por ahí. A pesar de que el hombre no podía escuchar a la banda, él podía ver todo en su mente, pues el caballero de la ventana le representaba todo con palabras tan descriptivas.

Días y semanas pasaron. Un día la enfermera de la mañana llega a la habitación llevando agua para el baño de cada uno de ellos, únicamente para descubrir el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, el mismo que había muerto tranquilamente en la noche mientras dormía. Ella se entristeció mucho y llamó a los dependientes del hospital para sacar el cuerpo. Tan pronto como creyó conveniente, el otro hombre pregunta si podía ser trasladado cerca de la ventana. La enfermera estaba feliz de realizar el cambio, luego de estar segura de que estaba confortable, ella le dejo solo. Lenta y dolorosamente se incorporó apoyado en uno de sus codos para tener su primera visión del mundo exterior. Finalmente, iba a tener la dicha de verlo por sí mismo. Se estiró para, lentamente girar su cabeza y mirar por la ventana que estaba junto.
Él vio una pared blanca. El hombre pregunta a la enfermera que pudo haber obligado a su compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas a través de la ventana. La enfermera le contesta que ese hombre era ciego y que por ningún motivo él podía ver esa pared. Ella dijo, "Quizá el solamente quería darle ánimo."
Hay una tremenda felicidad al hacer a otros felices, a pesar de nuestros propios problemas. Compartir las penas es dividir el sufrimiento, pero compartir la felicidad es duplicarla. Si quieres sentirte afortunado simplemente cuenta todas las cosas que tienes y que el dinero no puede comprar. "Hoy es un regalo, es por eso que se llama EL PRESENTE."
(El origen de esta carta es desconocido)


domingo, 9 de junio de 2013

A propósito de conflictos. Segunda parte.


                                                                                         Una oportunidad para el cambio.

Anteriormente hemos caracterizado a los conflictos como proceso dinámico, inevitable, multicausal y con variadas posibilidades de resolución.
En esta oportunidad analizaremos otro aspecto importante.
Muchos de nosotros al vernos envueltos en una situación de conflicto, sentimos y lo vivimos como algo negativo que nos sucede. Pensamos y deseamos no haber tenido que vivirlo, analizamos que hemos hecho para encontrarnos en esta situación hoy en dia.
Sufrimos pensando en las consecuencias que nos dejará ese conflicto, aún antes de intentar analizarlo y mucho menos enfrentarse a él estratégicamente.
Sin embargo ese carácter negativo que le asignamos a los conflictos podemos atribuirlos a varios factores que integran nuestra percepción del mismo y en parte se vincula también con ciertas creencias y también a la influencia cultural que recibimos.
A continuación veremos algunos de esos factores:

  1. El enfoque competitivo: Las partes en conflicto compiten entre si pues creen que los objetivos que tiene cada uno de ellos es incompatible con el del otro y la única manera de obtener el suyo es ganarle al otro.
  2. La influencia emocional: Un conflicto suele aumentar las cargas emocionales de las partes, al punto tal que impiden pensar con claridad. Cuando nos domina la ira, la ansiedad, el rencor, la culpa se rompe el equilibrio existente entre las emociones y la razón. Asi el dominio de la primera nos aleja de tener un enfoque más racional en el abordaje de los conflictos.
  3. La influencia comunicacional: Al tomar conciencia que entramos en conflicto con alguien, uno de los primeros aspectos que suele verse afectado es la comunicación. Posiblemente nuestra comunicación se verá afectada, empobrecida ( por ej. por concentrarnos en degradar al otro o de desprestigiarlo, antes que entenderlo) y hasta interrumpida (no queremos hablar con la otra parte). Ello porque hasta inconscientemente nos inclinamos a relacionarnos con quienes nos “llevamos bien” o con quienes coinciden con nosotros. Es dificil mantener una comuniación fluida con quienes tenemos diferencias y en parte esto se debe a la influencia emocional.
  4. La rigidez de los compromisos: Suele suceder que a medida que una parte desafía a la otra, ésta última suele estar menos dispuesta a retroceder y se “atrinchera” en su posición, volviéndose su pensamiento más rígido y asi retroalimenta al aspecto emocional y comunicacional.
  5. Ampliación de las diferencias: En situaciones de conflictos las partes suelen prestar más atención a las diferencias que a las similitudes que suelen tener entre ellos. Dicho de otra manera, se suelen focalizar en todos los aspectos negativos y opuestos que tienen y se olvidan de todo lo bueno y positivo que tiene esa relación. Esta perspectiva suele distanciar más a las partes, lo que implica un esfuerzo menor en encontrar puntos en común.
  6. Problemas confusos: Los principales problemas se vuelven confusos, las partes suelen traer temas que no están relacionados con el conflicto. Abundan las generalizaciones y la poca claridad en las expresiones. Por ello, al suceder eso, es difícil entender lo que quieren las partes.
  7. Percepción errónea: Al intensificarse un conflicto, las partes suelen tener percepciones distorsionadas. Focalizan el conflicto desde su perspectiva, califican a las personas, a favor o en contra de ellas.
  8. Aumento del conflicto: A medida que aumenta el conflicto, las partes se polarizan cada vez más, colocándose cada vez más en posición defensiva y a su vez, piensan que en la medida que puedan ejercer más presión sobre el otro, lo obligarán a rendirse.

Naturalmente que como decíamos al inicio, todo esto existe en nuestra mente y no en el conflicto en sí.
Es uno mismo, quien frente al conflicto adopta una actitud de negatividad, de asertividad o de indiferencia.
Reconocer a los conflictos como neutros o carentes de valor y darnos cuenta que nuestra actitud es la que puede mejorar frente a ellos, nos otorgará una ventaja a la hora de enfrentarnos a una situación conflictiva, pues ya dependemos de nosotros mismos y no de otros.
Como hemos visto anteriormente, no podemos pensar en una sociedad sin conflictos, pero si podemos pensar en una mejor predisposición frente a ellos, para gestionarlos de manera efectiva.

Espero que les sea útil.
Continuará...

Fuente: “ Fundamentos de Negociación” Roy J. Lewicki, Bruce Barry, David M. Saunders.




miércoles, 24 de abril de 2013

Donde quedaron los colores? Segunda parte.



Mientras esperaba el comienzo de la clase de Oratoria y PNL, recordaba que tenía pendiente la segunda parte de este paper sobre pensamientos de suma cero y de suma variable.
La verdad es que muchas ideas rondaban mi cabeza y diversos bosquejos inundaban mi escritorio.
La paleta de colores que nos brinda la diversidad de variables frente a un conflicto, pareciera confrontar en mi cabeza con la alternancia casi exclusiva del blanco y negro del pensamiento a todo o nada.
Cruzó por mi cabeza la idea del progreso entre el cine mudo y en blanco y negro y las nuevas películas no solo a colores sino en 3D.
La ficción nos permite cambiar nuestra percepción de su historia y la realidad misma nos limita a poder mirarnos y mirar al conflicto sólo en blanco y negro.
Y más aún cuando uno de los actores en el conflicto sólo tiene capacidad para pensar en términos de “todo o nada”, en “ganar o perder” y se enfrenta con otro actor, que le ofrece otras variantes. Cuál es su reacción? Cómo trabajar con él para que podamos tener resultados satisfactorios?
Comenzaba la clase y el profe nos decía que para él, el proceso comunicacional constaba de 3 pasos, siendo el primero de ellos la incorporación de la información, luego el procesamiento de la misma y luego la emisión de la información y aquí empezaba a repensar algunas cosas que les dejo a vuestra consideración:
Una de las preguntas que generalmente nos hacen es la siguiente: ¿qué sucede cuando en un conflicto coinciden dos partes, uno con pensamiento de suma cero y el otro pensamiento de suma variable?
¿ Cómo intervenir si nos encontramos en esa situación? Pareciera que las cosas son sencillas si ambos tenemos el mismo estilo de pensamiento que nos llevará a un mismo estilo de negociación.
La respuesta no parece demasiado complicada sino todo lo contrario.
Como aspecto positivo en esa situación debemos resaltar las siguientes:
  1. Si conocemos ambos estilos de pensamiento, podemos tomar mejores decisiones según nos convenga. En algunos casos convendrá negociar en un regateo ganar -perder (Negociación distributiva) y en otros intentaremos ganar y que la otra parte también gane (Negociación Colaborativa)
  2. En el caso que la otra parte domine ambos pensamientos con sus consecuentes estrategias, la negociación se encaminará sola de acuerdo a los propios intereses.
  3. La tercer situación tiene que ver con los dos pensamientos diferentes en el mismo caso y que la otra parte sea quien sólo piense en suma 0, es decir que sea el otro quien plantee las cuestiones en términos de ganar perder.
Allí nos encontraremos con un tema vinculado a la seguridad y a los miedos de la otra parte en cuanto a que le estamos cambiando las reglas del juego, por ello tal vez nos cueste un poco más sintonizar con su estilo en la toma de decisiones.
En este caso, podremos apuntar a:
a) obtener la información.
b) delinear nuestra estrategia.
c) evaluar el impacto emocional de nuestro planteo y trabajar sobre ellos.
d) trabajar sobre el statuo quo, con las herramientas que veremos oportunamente.

jueves, 18 de abril de 2013

La uva y el vino. Para reflexionar del genial Eduardo Galeano




Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela.
Antes de morir, le reveló su secreto.
- La uva – le susurró- está hecha de vino.
Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé:
si la uva esta hecha de vino,
quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos.

Eduardo Galeano.

lunes, 1 de abril de 2013

El pensamiento previo a los conflictos.


Todos hemos pasado por situaciones conflictivas y hemos tenido que enfrentar situaciones difíciles.
Esas situaciones externas generan importantes modificaciones en nuestro organismo, comenzando por nuestro sistema emocional, sensorial y hasta físico.
Reaccionamos al estímulo del medio sociocultural en el que nos desenvolvemos.
Dejaré para otra oportunidad el aspecto emocional y dedicaré estas líneas a las influencias del medio sociocultural en nuestro modo de pensar frente a los conflictos.
La sociedad moderna nos invade con sus mensajes que se orientan hacia el éxito. Cómo ser exitoso y de la mano de ese éxito se asocia la idea de ser “ganador”.
Desde pequeños, recibimos esos mensajes, cómo ser el mejor, cómo ganarle a tus compañeros (rivales), cómo ganar en una discusión por más banal que sea o bien ganar en una negociación.
La idea de ganar y que el otro pierda la tenemos instalada culturalmente al punto tal que a muchas personas les cuesta pensar que pueden enfrentar un conflicto y que ambos salgan beneficiados sin que ninguno pierda nada.
Esa idea de ganar siempre, no distingue situaciones en las cuales no siempre es posible considerar que le tenemos que ganar al otro sin que ello implique perder lo menos posible.
Por ello, la solución salomónica lejos está de otorgarle a cada uno lo que realmente quiere en un conflicto, sino que lo logra es dividir los recursos para que cada quien pierda lo menos posible.
Veamos un poquito más en detalle.
Hay básicamente dos formas de pensar una situación conflictiva:
El pensamiento de suma cero o la mentalidad de suma cero implica una actitud que apunta a una solución en la que una parte gana y la otra pierde. Este pensamiento es poco proclive a la concertación y si bien puede resultar útil en determinadas situaciones, en otras tantas dificultará el éxito en la obtención de los fines propuestos.
Este pensamiento de suma cero, nos llevará a que en el momento de la acción desarrollemos negociaciones competitivas, conductas agresivas, ejerzamos amenazas (en términos negociales por supuesto) y presión para lograr nuestro objetivo a cambio de que el otro pierda lo que tenía en juego.
Por supuesto que no siempre se pueden llevar adelante este tipo de negociaciones, pero para ello debemos cambiar nuestro pensamiento.
El pensamiento de suma variable, por su parte nos conduce a pensar que en una determinada situación de conflicto podemos obtener que ambas partes ganen, es decir que ambos salgan satisfechos con lo que realmente perseguían, deseaban o necesitaban. Aquí al pensar que no todo lo que esta en la mesa es todo lo que origina el conflicto, ampliar los objetivos, “ampliar el pastel” importará la generación de nuevas posibilidades de resolución del conflicto, que el pensamiento de suma cero, al concentrarse en repartir y ganar la mayor proporción de lo que está en juego no contempla.
Pensar con mentalidad de suma variable, importará desplegar una conducta más colaborativa, menos agresiva, actuar con mayor asertividad, poner mayor énfasis en el aspecto comunicacional para detectar otros objetivos que la otra parte tenga en juego.
Cómo decidir si colaborar o competir para lograr los objetivos que buscamos, es parte de una estrategia que nos debemos antes de abordar una situación conflictiva.
Hay factores como el tiempo, la relación con la otra parte, el tipo de objetivo que perseguimos y otros, que bien nos señala Raiffa en su libro “El arte y la ciencia de la negociación” (1982) que no inclinarán a optar por estos estilos de pensamiento y en consecuencia al estilo de negociación que más se adapte al caso.
Sólo a modo de cierre pensemos que no existe un modelo mejor que otro de pensamiento, sino que cada uno responderá al caso concreto y por ello se dice habla de la negociación situacional como el modelo a seguir para el abordaje de los diferentes conflictos.
Elegir el correcto y diseñar nuestra estrategia sobre la base de lo que hemos diagnosticado, nos asegurará un mejor abordaje del conflicto.